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Prefacio de Album de un soldado

 

Sturm und Drang. ¿Sería este movimiento el origen del interés de los europeos por España? ¿Herder, Hamann y Lessing, al exaltar la belleza de las comedias españolas, en especial las de Calderón de la Barca, tan denostadas por los racionalistas hasta entonces, hicieron volver la cabeza de los europeos hacia nuestro país? Lo cierto es que este movimiento alemán preparó la rebelión romántica e hizo que Calderón -también Shakespeare- fuera el espejo en el que se miraran los nuevos artistas. Pintores, escritores y músicos eligieron a España como tema de sus creaciones, y sus obras están en la mente de todos.
 
Este interés llevó al viaje. Los términos “romántico” y “Romanticismo” han sido objeto de muchos estudios para fechar su aparición y fijar su significado, no vamos a entrar en ello, pero sí destacar que, en 1765, Borwell, un viajero inglés, califica al paisaje corso de romantick aspect. ¿Y no es también el paisaje español pintoresco, grandioso, novelesco y romántico? Los viajeros románticos europeos responderían que sí. El Álbum de un soldado durante la Campaña de 1823 en España, libro que este año el Gremio Madrileño de Libreros de Viejo les propone, es una muy buena muestra de ello. Pero hay muchos más libros, de los que da buena cuenta Guillermo Blázquez en la ilustrativa Introducción que precede a la edición que ponemos en sus manos, libros que podrán contemplar en la exposición Viajeros románticos por España si tienen a bien visitarnos en el XIV Salón del Libro Antiguo.

Sin duda esta fascinación por lo español nos congratula y enorgullece, y nos enseña nuestro propio país, aunque quizá sería mejor no ahondar demasiado en este momento en lo que nos hacía diferentes para ser objeto de tanto interés. Fernando VII y Los cien mil hijos de San Luis reprimieron cruelmente las ideas liberales en España. Se suspendieron todos los periódicos y revistas no controlados por el gobierno, la producción de libros prácticamente se paralizó porque los censores en todo veían ataques contra la religión y la moralidad y, en definitiva, se cortó de raíz el esplendor de las prensas españolas del siglo XVIII.

Seguramente conocerán la canción Carmen de España; sí, esa, la de Quintero, León y Quiroga.

            Carmen de España, ¡manola!
            Carmen de España, ¡valiente!
            Carmen con bata de cola,
            ¡pero cristiana y decente!
                              (...)
            ¡Yo soy la Carmen de España
            y no la de Merimée!

No sé ustedes, pero yo, qué quieren que les diga, prefiero la de Merimèe, con música de Bizet, en la taberna de Lilas Pastia, cantando una Habanera.

Sturm und Drang

Tormenta e ímpetu

 

                                       Fernando Contreras Chico
                                  Presidente del Gremio Madrileño de Libreros de Viejo


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